Porque febrero, a pesar del frio, se calienta con el carnaval y la fiesta. Badajoz demuestra, con el color de la fiesta y la fiesta a altas temperaturas, que es una ciudad de acogida, hospitalaria, amable y que sabe divertirse como nadie y contagiar de diversión a los demás.
Dicen que este será el Carnaval de la crisis, pero no vamos a vivir una fiesta en crisis. Sencillamente porque los hombres y mujeres de Badajoz, los pequeños y mayores que fundan la fiesta, la refundaron , la mantienen y la consolidan, son capaces de reponerse a la adversidad, a la crisis y diseñar unos carnavales únicos y originales.
Badajoz vive su fiesta grande, su fiesta más peculiar, la fiesta de todos. Nadie se siente fuera, forastero o perdido. Nuestra fiesta es la fiesta del encuentro, la fiesta donde todos se sienten como en casa. O mejor. Este era el objetivo de los carnavaleros de siglos atrás, el propósito que quienes asistimos a la puesta de largo del carnaval de aquellos primeros años ochenta y la esperanza de cuantas han contribuido a su grandeza en los ochenta, en los noventa y en los dos mil.
Cada uno tiene su propia visión de la fiesta pero el carnaval es de todos y para todos. ¡Que no decaiga! ¡Que todos disfruten! |