Según han recordado ambas entidades, que han presentado su campaña "Botijos contra el cambio climático", la superficie porosa de los cántaros de arcilla cocida permite que éstos se comporten como la piel humana, que deja salir el sudor para refrescarse.
El exudado del botijo se convierte en energía de refrigeración para el líquido contenido en el interior, un proceso denominado como refrigeración evaporativa, que permite que por cada gramo de agua evaporado se consigan retirar 500 calorías del agua del cántaro.
Además de refrescar el agua sin originar emisiones con efecto invernadero, el botijo efectúa una refrigeración no excesiva respecto de la temperatura corporal y evita el dolor de garganta que puede provocar la ingesta de líquidos demasiado fríos.
La Fundació Tierra, que busca propuestas para reducir el consumo de energía o de materias primas, mandará un botijo al primer Consejo de Ministros dedicado al cambio climático con el propósito de que los ministros puedan "beber agua fresca sin consumir energía".
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