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Así narra el letrado José M. De la Fuente el comienzo de esta "historia" allá por Octubre de 2005. El comienzo de un caso que va a sentar precedentes en cuanto a la figura de las Creative Commons, o lo que es lo mismo, el derecho de difundir y publicar música libremente sin tener que pagar por ello (en este caso a la SGAE).
El caso era sumamente díficil, ya que por ley la SGAE tiene la presunción legal de todo lo que se difunde en todo tipo de locales está bajo su administración y puede cobrar por ello. El problema venía, según José Manuel, en "¿como demostrar que la música que se estaba programando en su local era libre?". La solución venía por comprobar que la música se encontraba bajo licencia Creative Commons y llegaríamos a la conclusión de que. no tenía que pagarse.
La buena argumentación del caso por parte de los letrados pacenses llevó a usar un figura reconocida en derecho como "prueba diabólica", o probar algo que es totalmente imposible de demostar, y es que como menciona De la Fuente "¿como se podía probar que la música que se difundía en el Metropol no era música gestionada por la SGAE?". Era prácticamente imposible pero acogiéndose a esa figura se pudo lograr.
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